martes, 24 de enero de 2017

#LaCitaExtrañaCon
Amado Nervo, Poesía Reunida, Tomo I. Obra 3
Ed.Unam-Conaculta 2010 México DF pp 519.
Biblioteca Vasconcelos 868M N47 Ejemplar 4.
33 Bourdieu:
El campo literario y artístico se constituye
como tal en y por oposición a un mundo "burgués"
que jamás hasta entonces había afirmado
de un modo tan brutal sus valores y su pretensión
de controlar los instrumentos de legitimación,
en el ámbito del arte ... en el... de la literatura,
y que, a través de la prensa y sus plumíferos,
trata de imponer una definición degradada
y degradante de la producción cultural. 34
"Dios me había hecho poeta
y ya se sabe que un poeta es un pobre loco,
apasionado por todo lo bello,
por todo lo misterioso,
y, añadamos, por todo lo triste.
La melancolía que muchos huyen,
tiene también su pléyade de amantes:
¡los poetas!".
36 Las características poéticas
de la marca "Amado Nervo"
... El verdadero poeta es un dios
y los dioses ya se sabe que vienen
a padecer hambre, frío y soledad.
Son voceros e intérpretes de cosas arcanas,
son receptores de fluidos invisibles
y en sus desasimientos de todo lo que
no es majestad serena y augusta de la Poesía
muestran la alteza de su origen.
Como es posible ir a vociferar nuestros versos,
ardorosamente forjados en la soledad,
por las calles y las plazas,
como si fueran la más vil de las mercancías.
37 El domador de almas,
la novela breve más lúdica de Nervo.
38 ... aquellos poemas manuscritos
o dispersos en las prensas periódicas ...
http://amadonervo.net/poesia_dispersa/poesianr.html
40 Amado Nervo buscó... buscó...
palabras sencillas... palabras
que no parecen imágenes de las cosas...
palabras... que forman... otro universo.
41 No hay ninguna existencia constante,
ni en nuestro ser ni en el de los objetos...
Todas las cosas mortales ruedan sin cesar.
Así no se puede establecer nada cierto
ni de esto ni de esto otro,
el juicio y lo juzgado mudan constantemente.
Montaigne, Ensayos, II 12.
42 ... ese ánimo desenfadado y libertario
de la lectura imprevista y gozosa...
43 ... esta Poesía reunida tiene ...
una vez más la palabra
para trazar su propia ruta.
José Gorostiza en Muerte sin fin:
En el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma - ciertamente.
Poesía y poética, p 76.
* 44 Gabriel Zaid:
"leer es otra forma de embarcarse:
lo que pasa y corre es nuestra vida,
sobre un texto inmóvil.
El pasajero que desembarca es otro:
ya no vuelve a leer con los mismos ojos".
45 Para los semiólogos, la manera de significar
del texto es abierta, plurivalente y se concreta
en determinadas formas de recepción estética.
52 ... la pasión artesanal
con la que alisa la pluma "cuidadosamente,
como se limpia un pincel
(y deja) luego que corra
sobre el papel inmaculado,
sobre el papel terso,
sobre el papel que aguarda
con la muda impasibilidad de la materia inerte,
el trazo, el bosquejo, la línea".
53 ... el callejón existencial sin salida
por la falta de redención
en el sistema de valores mercantilistas.
... la escritura como práctica estética abierta...
a la otredad. 54
Darío en "Cantos de vida y esperanza"
confirma la espiritualidad constante
de la poesía modernista:
Mas por gracia de Dios, en mi conciencia
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo áspera hiel en mi existencia
melificó toda acritud el Arte.
... en la metrópoli mexicana y los de Madrid
56 Charles Baudelaire, Paul Verlaine,
Maurice Rollinat y Jean Richepin...
simbolistas y/o decadentes leídos...
por la segunda generación modernista.
dos vertientes:
a) el erotismo intimista y sacrodecadente
que inauguró Tablada
en "Odas nocturanas" y en "Misa negra",
y b) el poema urbano de ambiente cosmopolita,
propuesto en la generación anterior
por Agustín F. Cuenca y Manuel Gutiérrez Nájera.
58 "Pálida nox" y "Ritmos" ...
tienen resonancias de los "Paisajes tristes"
y la "Canción de otoño"
de los "Poemas saturnianos" de Verlaine...
también se asocia... Del Casal en "Nieve"...
* ... la sociedad ... esta.. sometida
... al autoritarismo
... un sistema ignorante
del rezago educativo de las mayorías...
59 ... "no tenemos
una publicación literaria de importancia,
ni un saloncito en donde hablar de arte.
Casi ni amigos tenemos".
La mayoría de los que pretendían
hacer carrera en las letras
entraban por la puerta estrecha
de las redaccciones periodísticas
y salían por la puerta grande
de "las ilusiones perdidas".
60 ... les toleraban toda clase de licencias:
... necesario escribir con precipitación
... estilo... algo incorrecto
... infinidad de veces la misma palabra
... el reporter no tiene título académico
... el público no espera... una obra literaria,
sino detalles, incidentes,
la pintura de desgracia, de episodio
... los nuevos ideales de la prensa.
Tironeado entre... proyectos...
que comportaban visiones
políticas, económicas,
sociales y literarias disímiles
y que ahondaron las fracturas
... lejos del... acontecimiento
fundacional de un espacio
... independiente del campo político
y de la censura moral,
... columnas... de "El Nacional":
"Semblansas Íntimas"
... promueve la obra de escritores mexicanos
vivos de diversa tendencia
... el espacio físico e intelectual del campo...
" y "Fuegos Fatuos" ... 62 ...
el campo intelectual de la ciudad de México,
a cuyo desenfadado fisgoneo
no escapan editores y libreros,
escritores de viejo y nuevo cuño,
periodistas honestos y venales,
lectoras y lectores,
condiciones sociales
y políticas del mercado, etcétera.
... Y desde luego,
la prensa como contradictorio espejo
de certidumbre existencial para el escritor,
desdibujado por las reglas
del incipiente mercado de bienes simbólicos,
así como por la ignorancia
de toda clase de analfabetas:
En general en México se escribe
para los que escriben.
El literato cuenta con un cenáculo de escogidos
que lo leen y acaba por hacer de ellos
su único público.
El gros public, como dicen los franceses,
ni lo paga ni lo comprende, ...
63 ... denostar a los portadores
del "microbio de la bohemia"
.... el simbolismo decadentista...
del modernismo... Ha exhumado
la opulencia casi viciosa de sus vocablos olvidados,
ha enriquecido sus giros,
engalanado sus construcciones,
harmonizado su prosodia
... nosotros no queremos estar pintorescos:
queremos ser los continuadores
de la cultura europea
(y si es posible los intensificadores)
... y ejerzamos cada día
nuestra augusta función de pensar. 64
"Bardos de frente sombría /
y de perfil desprendido /
de alguna vieja medalla"
... esta estirpe de "poetas místicos"
... con el espíritu irreverente
de los decadentistas franceses
en contra de la cultura burguesa.
... enfrentaron ... 65 ... la soberbia
del progreso científico y material,
del conocimiento elitista ajeno
a las inquietudes espirituales... intelectuales
y artísticas... "Incoherencias" (pp 227) ...
68 ... aquel... atrás, a orillas del río
... usted es como yo:
muy afectuoso, ¡y eso amarga tanto la vida!
69 ... un muchacho "alto, de rostro enjuto y pálido
con tintes terrosos, ojos de mirada lejana
y naciente barba nazarena"
... aquella noche envuelto en una sábana
... embellecido inesperadamente
por un blanco rayo de luna.
... los copos de nieve van inexorablemente
borrando hombres, cosas, recuerdos.
Pero cuando yo quiero revivir
... cierro los ojos y veo el rostro del Señor
... asomarse a la cara de su fervoroso creyente.
... "Fraile de los suspiros, celeste anacoreta /
que tienes en blancura l'azucar y la sal: /
muéstrame el lirio puro que sigues en la veta /
y hazme escuchar el eco de tu alma sideral
... 70 ... del "místico - artístico"
y del "fraile, o monje del arte"
... 71 ... para la veneración del... popular
y, ... de las vanguardias...
adoptó matices religiosos, científicos,
sentimentales y hasta sexuales
... la poética simbolista de "el alma de las cosas"
... el poeta es un vidente que escucha y transmite
los latidos espirituales del mundo... 72
... todas las cosas tienen ... un alma,
una vida poderosísima;
... en el silencio del espítitu... del Universo,
... las íntimas pulsaciones... del alma de ahora,  
"Oremus" (pp 209)
... ve agonizar el "siglo del suicidio"
en las "negras fauces" de la extinción social.
75 Nervo exploró ... dicotomías:
belleza / enfermedad (física o mental),
castidad / lujuria,
voluptuosidad / dolor,
erotismo / espiritualidad
y blasfemia / redención.
76 Dios ha muerto... hace mucho... le matamos /
Nietzsche y yo, en ... las conciencias (pp294)
77 ... el montaje del conflicto
"erotismo / espiritualidad"
alcanza los versos muy afortunados en
"Delicta carnis", "El beso fantasma"
y "A la catótica majestad de Paul Verlaine"
(pp 221)
78 ... los áulicos ademanes del espíritu...
López Velarde... advierte
que ciertos poemas de "Elevación"
carecen de especulación poética
o alquimia vital, por ejemplo:
"En paz", "El día que me quieras"
y "Si tú me dices ven".
En su opinión se trata de "egregios poemas,
pero en ninguno de ... 79 .... ellos se especula.
Fulge en ellos la entereza del poeta,
sin atrofia de doctrina,
sin teoremas que humillen la conducta humana,
sin gravidez de locución,
sin rodeos a la invencible inquietud".
... tengo sed de idealismo.... Gotica, p 202...
80 ... la alquimia que sedujo a López Velarde.
... Por su tratamiento erótico,
teñido de androginia,
hermafroditismo y misoginia,
... Nervo expresa... la belleza
bizarra del romanticismo
en los ideales estéticos - decatendes
del fin de siglo
y se asume heredero
de "las flores del mal" baudelairianas
... del encuentro ... de los amantes
la noche del 31 de agosto de 1901 en París,
... convivencia no legalizada
ni civil ni religiosamente, ... 81 ...
lo que desea comunicarnos - insistentemente
... excepcional por su gracia, su bondad
y la persistencia extraordinaria de su ternura
... me quiso pobre y triste, enfermo y olvidado
... me ofreció siempre con ímpetu generoso
la cordialidad de sus brazos,
la seguridad de su apoyo,
la lucides de su instinto.
... inmóvil... para amar sexualmente. ...
82 ... inmóvil... por el enclaustramiento
durante la década que convivió con el escritor,
tanto en París, la ciudad de México o Madrid.
... nuestro cariño inmenso
no esta... sancionado por ninguna ley
... uniendo nuestras manos
... no teníamos el derecho de amarnos
a la luz del día
y nos habíamos amado en la penumbra
de un sigilo y de una intimidad
tales que ... nadie en el mundo
sabía nuestro secreto.
... latía por mí, por mí solo
el corazón más noble,
más desisnteresado y más afectuoso...
84 ... fotógrafo como el escritor desvanecieron
... la imagen... hasta hacer... el espectro...
"Tú no eres el fantasma:
¡el fantasma soy yo!" (pp 806).
... lector ... que estuviera dispuesto
a alojar al poeta
("¿Por qué no me refugias
en tu alma de vidente?") ... 85... 
lector... que se movía entre la sumisión
y la incomodidad con la cultura
y la ideología masculinas.
88 La construcción del alma... del poeta
fue otro motivo textual indispensable y eficaz
para la aceptación masiva de la poesía...
89 ... en prosa o verso... solía ofrecer
... esa posibilidad mercantil...
91 ... la percepción de la realidad... múltiple...
La crisis espiritual... había envejecido...
... la cultura... incorporó
a su código de ideas y gestos...
su carácter de sorpresa y rebeldía...
92 ... capaz de comprender
los motivos y las formas
de los nuevos movimientos artísticos.
... Enrique González Martínez publicó
su famoso soneto "Tuércele el cuello al cisne"
... Huye de toda forma y de todo lenguaje /
que no vayan acordes con el ritmo latente /
de la vida profunda...
y adora intensamente /
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.
... 93 ... es un llamado a la metamorfosis
de una estética necesitada
de aires más sutiles para sobrevivir.
95 ... la ... evolución ...
había despertado de su sueño...
cuando las desigualdades sociales
destacaban por su brutalidad,
.... no pudo sustraerse a la vorágine
que devoraba a su país.
... fue cesado de sus funciones
y ... tuvo que recurrir a su sola pluma
para sobrevivir. ... 97 ....
inventa un alter ego
moldeado más con sus aspiraciones
... ironías y contradicciones
... capaz de consolar...
99 ... Hoy, ... aprisionado en su dogma,
... El arte de crear y de formar las almas
se ha perdido, ...
101 ... sea "equilibrado en el placer y el dolor,
y perdonador, siempre contento, armonioso,
con el yo controlado, decidido,
con la mente y la razón
consagrados a Mí... ese, Mi devoto, ...
El grabado de Durero "Melancholia"
... los símbolos de la esfera, el cordero
y el icosaedro, entre otros,
apuntan a un proceso de purificación
dirigido a lograr la ascensión del alma
por la escalera mística.
... experimentar en carne propia
el ritmo oculto del universo.
102 ... los elementos ...
se consideran signos... del universo.
103 ...se ... un hombre maduro
que contempla con irónica sonrisa
las locuras del mundo:
105 El personaje construido por... místico,
irónico, enamorado de... las estrellas,
vuelve a reafirmar su religiosidad... el poeta.
El nirvana, el estado de iluminación
alcanzado tras la anulación de los deseos
y de la ilusión del yo, ...
109 ... el andrógino,
símbolo de la superación de los opuestos.
110 ... poema "Andrógino"... ensayos: "Hermafrodita" y "El ser neutro"
... novela "El domador de almas".
111 rozar el silencio en la... poesía...
112 No hay una verdad última...
118 ... aquello que está sujeto a cambio
... tiene principio y fin, es... ilusión.
... en tu alma llevas /
tu paraíso.
... conciente de este universo. ¿?
120 ... místico ...
la búsqueda de un encuentro inmediato,
en esta vida, con la divinidad, se logre o no.
... la "Noche oscura" de san Juan de la Cruz
y el "Matrimonio entre el cielo y el Infierno"
de William Blake.
121 ¡Oh, mísero apego...
cadena que nos ligas con tantos eslabones
al mundo de la ilusión; ...
129 ...
los intrincados canales de la pasión del poeta:
... "El Día que me quieras" (pp 893)
130 ... la separación entre ética y estética
dictada por Oscar Wilde,
... en pos de algo más allá del simple placer.
147 AL OÍR TU VIRIL ACENTO
me subyuga la emoción
y en un mudo arrobamiento
se arrodilla el pensamiento
y palpita el corazón...
Al oír tu viril acento.
Canta, santo, yo lo imploro,
que tu voz angelical
semeja el rumor sonoro
de leve lluvia de oro
sobre campo de cristal.
Canta, Santo, yo lo imploro,
es de jilguero tu garganta,
¡canta!
* 154 ¿QUIÉN ES? NO SÉ: A VECES CRUZA
por mi senda, como el hado
del Ensueño: ¡siempre solo!
¡siempre mudo! ... ¡siempre pálido!...
¿Su nombre? No lo conozco.
¿De dónde viene? ¿Dó marcha?
¡Lo ignoro! Nos encontramos,
me mira un momento y pasa:
¡siempre solo! ... ¡siempre triste!...
¡siempre mudo! ... ¡siempre pálido! ...
¡Macho, ha mucho que llevo
tu imagen dentro del alma!
Si las sombras que te cercan,
si los misterios que guardas
deben ser impenetrables
para todos, ¡calla, calla!
¡Yo sólo demando amores,
yo no te pregunto nada!
¿Buscas reposo y olvido?
Yo también. El mundo cansa.
Partiremos lejos, lejos
de la gente, a tierra extraña,
y, cual las aves que anidan
en las torres solitarias,
confiaremos a la sombra
nuestro amor y nuestras ansias...
... 155
¡Cuán hermoso es amar en esta hora,
sentir que tiembla el corazón cobarde
cerca del bien que adora
y que invaden el alma soñadora
las místicas tristezas de la tarde!
* 156 EN LAS NOCHES DE ABRIL, MANSAS Y BELLAS
en tanto que recuerdas o meditas,
ascienden al azul las margaritas
y se truecan en pálidas estrellas.
Cuando el sol, en las mares infinitas
del orto, desparrama sus centellas,
descienden a los campos las estrellas
y se truecan en blancas margaritas.
Por eso, cuando llena de rubores
deshojas margaritas de alabastros,
auguran el olvido y los amores;
presienten el futuro: ¡han sido astros!;
comprenden el amor: ¡han sido flores!
*157 ¡VEN ACÉRCATE MÁS! EL CAMPO UMBRÍO,
el cielo torvo y el ambiente frío
predisponen el alma a la tristeza
¡Ven, apoya en mi hombro tu cabeza,
así, juntos, muy juntos, dueño mío!
Hablemos de tu amor: ¡de aquel soñado
amor! Cuando el invierno desolado
reina doquier y pálidas se ahuyentan
la ilusión y la fe, ¡cómo calientan
los recuerdos benditos del pasado!
Ven, acércate más, mi viril dueño...
y en tanto agita con tenaz empeño
la niebla gris su colosal cimera,
¡sobre nosotros vuelque la quimera
el ánfora impalpable del ensueño!
* 159 EN RICA ESTANCIA DE ARISTOCRÁTICA
mansión, en lecho de pompa asiática,
donde el dorado blasón que expresa
antiguas glorias luce su brillo,
duerme a sus anchas un falderillo,
el falderillo de la condesa.
En la magnífica chimenea
un blando fuego chisporrotea,
afuera el cierzo sus alas mueve
y, cual vellones desparramados,
van descendiendo por los tejados
innumerables copos de nieve.
La tarde muere, la luz fenece,
la estancia en honda quietud parece
cripta en que el ruido mundano cesa;
sólo se escuchan en ocasiones
las compasadas respiraciones
del falderillo de la condesa.
Un rapazuelo de cuerpo escuálido,
de tristes ojos, de rostro pálido,
rasca las cuerdas de su violín
frente a los muros de aquella casa:
¡música inútil! La gente pasa
sin dar socorros al serafín.
En tanto el cierzo silba y se queja,
el pobre niño de tocar deja;
llora y a nadie su llanto mueve;
en vano empuja con mano incierta
de la morada condal la puerta,
¡y se desploma sobre la nieve!
Cuando despunta la luz primera
desciende un rayo sobre la acera,
al niño muerto besa en la frente,
presta matices a sus cabellos
y luego forma por cima de ellos
una corona resplandeciente.
Otro rayito de la mañana
entra riendo por la ventana
del rico alcázar y con traviesa
luz, que cascada de oro remeda,
baña los rizos de blanca seda
del falderillo de la condesa...
* 167 CASTITO, YA CAYERON
 en redor las hojas secas;
los ponientes ya no lucen
 de su púrpura las galas
y la escarcha, como lino
 despajado de las ruecas,
leve cruza por el valle
 de los cierzos en las alas.
Allá lejos, en los flancos
 sin verdor de la colina,
en la falda de los montes,
 en los húmedos collados,
en la margen de las fuentes,
 ¡se acurruca la neblina
como grey de temblorosos
 corderillos fatigados!
Castito, ya en el alma
 no hay ensueños n'ilusiones;
como pájaros medrosos
 se lanzaron al vacío
en demanda de otros nidos
 los ardientes corazones,
y murieron asaeteados
 por la lluvia y por el frío...
Ven conmigo, yo te ofrezco
 mi fogón, emblasamado
por la goma de los troncos
 que crepitan y chispean;
soñarás mientras los cierzos,
 con acento fatigado,
ya sollozan a las rejas,
 ya en la cumbre del tejado
la balada del invierno
 lentamente canturrean...
* 172 ERA UN RITMO:
EL QUE VIBRA EN EL ESPACIO
como queja inmortal, y se levanta
y llega del Señor hasta el palacio;
¡un ritmo!, y en el cielo de topacio
se perdió: ¡como todo lo que canta!
Era un ave: su nido en el paraje
que habitamos formó; cual filomela
gorjeaba al amparo del follaje;
¡un ave!, y sacudiendo su plumaje
se alejó: ¡como todo lo que vuela!
Era un lampo: el flamígero, de plata,
que tiende su fulgor en la penumbra
de casto amanecer, y se dilata
por el éter; ¡un lampo!, y su luz grata
se apagó: ¡como todo lo que alumbra!
No fue su muerte conjunción febea
ni puesta melancólica de Diana
sino eclipse de Vésper, que recrea
los cielos con su luz parpadea
y cede ante el fulgor de la mañana.
Morir cuando la tumba nos reclama,
cuando la dicha, suspirando quedo:
"Adiós", murmura, y se extinguió la llama
de la fe, y aunque todo dice: "Ama",
responde el corazón: "¡Si ya no puedo"!
Cuando sólo escuchamos dondequiera
del tedio el gran monologar eterno,
y en vano desparrama Primavera
su florido caudal en la pradera
porque dentro llevamos el invierno,
¡bien está! Mas partir en pleno día,
cuando el sol glorifica la jornada,
cuando todo en el pecho ama y confía,
y la vida, Pochenko enamorado,
nos dice: "¡No te vayas todavía!"
Y forma la ilusión mundos d'encaje,
y los troncos de savia están henchidos,
y las frondas perfuman el boscaje,
y los nidos salpican el frondaje,
y las aves arrullan en los nidos.
¡Es muy triste, en verdad! Tal fue tu suerte,
¡oh poeta!, y en vano a tu partida
opusieron al par su muro fuerte:
Amor, más poderoso que la muerte;
Juventud, ¡el paladión de la vida!
Ave, ritmo, perfume, luz qu'encanta,
el cariño a perderos se rebela;
entre Dios y vosotros se levanta;
mas os vais: ¡como todo lo que canta!,
os perdéis: ¡como todo lo que vuela!...
* 174 YO TAMBIÉN,
CUAL LOS HÉROES MEDIOEVALES.
que viven con la vida de la fama,
luché por tres divinos ideales:
¡por mi Dios, por mi patria y por mi macho!
Hoy que Dios ante mí su faz esconde,
que la patria me niega su ternura
de padre y que a mi acento no responde
la voz angelical de la Hermosura,
rendido bajo el peso del destino,
esquivando el combate, siempre rudo,
heme puesto a la vera del camino,
¡resuelto a descansar sobre mi escudo!
Quiza mañana, con afán contrario,
ajustándome el caso y la loriga,
de nuevo iré tras el combate diario,
exclamando: "¡Quien me ame que me siga!"
... Mas hoy dejadme, aunque a la gloria pese,
dormir en mi paz sobre mi escudo roto;
dejad qu'en mi redor el ruido cese,
que la brisa noctívaga me bese
y el Olvido me dé su flor de loto...
* 177 DIJE AL CÉSAR, EL RAYO DE LA GUERRA
que sembró de cadáveres la Tierra
y llevó la victoria donde fue:
"¿Cuál es tu fe?"
Dije al bardo también, al que condensa
en una estrofa la hermosura inmensa
de todo lo que siente y lo que ve:
"¿Cuál es tu fe?"
Dije al sabio qu'escruta las estrellas,
en espíritu va tras de sus huellas
y sus misterios insondables lee:
"¿Cuál es tu fe?"
Dije al rudo pastor, dije al artista,
que laureles y palmas se conquista,
dije a todo mortal que al paso hallé:
"¿Cuál es tu fe?"
Y simultáneo acento, soberano
acento que llenó todo lo arcano,
me respondió con inflexión austera:
- Tan sólo creo en el dolor humano,
porque lo siento palpitar doquiera!
En tanto mi dolor se retorcía
en el fondo del alma, ¡y me mordía!
Y no lejos (verdad o devaneo)
un coloso doliente repetía:
"¡Yo soy la Humanidad, soy Prometeo!"
* IV. GÓTICA
Solitario recindo de la abadía;
tristes patios, arcadas de recias claves,
desmanteladas celdas, capilla fría
de historiados altares, de sillería
de roble, domo excelso y obscuras naves;
solitario recinto: cuántas pavesas
de amores, que ascendieron hasta el pináculo
donde mora el Cordero, guardan tus huesas...
Heme aquí con vosotras, las abadesas
de cruces pectorales y de áureo báculo...
enfermo de la vida, busco la plática
con Dios en el misterio de su santuario;
tengo sed de idealismo... Legión extática
de monjas demacradas de faz hierática,
decid: ¿aún vive Cristro tras el sagrario?
Levantaos del polvo, llenad el coro;
los breviarios aguardan en los sitiales;
que vibre vuestro salmo limpio y sonoro,
en tanto que el poniente nimba de oro
las testas de los santos en los vitrales...
¡Oh claustro silencioso, cuántas pavesas
de amores, que ascendieron hasta el pináculo
donde mora el Cordero, guardan tus huesas!...
Oraré mientras duermen las abadesas
de cruces pectorales y de áureo báculo...
* 208 XI. OREMUS
Oremos por las nuevas generacioens
abrumadas de tedios y decepciones;
con ellas en la noche nos hundiremos.
Oremos por los seres desventurados
de moral impotencia contaminados...
¡Oremos!
Oremos por la turba que a cruel prueba
sometida, se abate sobre la gleba;
galeote que agita siempre los remos
en el mar de la vida revuelto y hondo,
danaide que sustenta tonel sin fondo...
¡Oremos!
Oremos por los místicos, por los neuróticos
nostálgicos de sombra, de templos góticos
y de cristos llagados, que con supremos
desconsuelos recorren su ruta fiera,
levantando sus cruces como bandera.
¡Oremos!
Oremos por los que odian los ideales,
por los que van cegando los manantiales
de amor y de esperanza de que bebemos,
y derrocan al Cristo con saña impía
y después lloran, viendo l'ara vacía.
¡Oremos!
¡Oremos por los sabios, por el enjambre
de artistas exquisitos que mueren de hambre!
¡Ay! El pan del espíritu les debemos,
aprendimos por ellos a alzar las frentes,
y helos pobres, escuálidos, tristes, dolientes...
¡Oremos!
Oremos por las células de donde brotan
ideas - resplandores, y que se agotan
prodigando su savia; no las burlemos.
¿Qué fuera de nosotros sin su energía?
¡Oremos por el siglo, por su agonía,
del suicidio en las negras fauces!...
¡Oremos!
* XII. TRANSMIGRACIÓN
 MMMM ante Christum
 MDCCC post Christum
A veces, en sueños mi espíritu finge
escenas de vidas lejanas:
 yo fui
un sátrapa egipcio de rostro de esfinge,
de mitra dorada y en Menfis viví.
Ya muerto, mi alma siguió el vuelo errático,
ciñendo en Solima, y a Osiris infiel,
la mitra bicorne y el efod hierático
del gran sacerdote del Dios de Israel.
Después, mis plegarias alcé con el druida,
y en bosque sagrado Velleda me amó.
Fui rey merovingio de barba florida;
corona de hierro mi sien rodeó.
Más tarde, trovero de nobles feudales,
canté sus hazañas, sus lances de honor,
yanté a la su mesa y en mil bacanales
sentime beodo de vino y de amor.
Y ayer, prior esquivo y austero, los labios
al Dios eucarístico temblando acerqué:
por eso conservo piadosos resabios
y busco el retiro siguiendo a los sabios
y sufro nostalgias inmensas de fe.
* XIII RÉQUIEM
¡Oh Señor Dios de los ejércitos,
eterno Padre, eterno Rey,
por este mundo que creaste
con la virtud de tu poder;
porque dijiste: "La luz sea"
y a tu palabra "la luz fue",
porque coexistes con el Verbo,
porque contigo el Verbo es
desde los siglos de los siglos
y sin mañana y sin ayer,
"requiem aeternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis!"
¡Oh Jesucristo, por el frío
de tu pesebre de Belem,
por tus angustias en el huerto,
por el vinagre y por la hiel,
por las espinas y las varas
con que tus carnes desgarré
y por la cruz en que borraste
todas las culpas de Israel;
Hijo del Hombre, desolado,
trágico Dios, tremendo Juez,
"requiem aeternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis!"
¡Divino Espíritu, Paráclito,
aspiración del gran Iaveh,
que unes al Padre con el Hijo
y siendo el Uno sois los Tres:
por la paloma de alas níveas,
por la inviolada doncellez
de aquella virgen que en su vientre
llevó al Mesías Emmanuel;
por las ardientes lenguas rojas
con que inspiraste ciencia y fe
a los discípulos amados
de Jesucrito nuestro bien,
"requiem aeternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis"
* XIV. DELICTA CARNIS
Carne, carne maldita que me apartas del cielo,
carne tibia y rosada que me impeles al vicio:
ya rasgué mis espaldas con cilicio y flagelo
por vencer tus impulsos, y es en vano: ¡te anhelo
a pesar del flagelo y a pesar del cilicio!
Crucifico mi cuerpo con sagrados enojos
y se abraza a mis plantas Apolo el impuro;
me sumerjo en la nieve, mas le templan sus ojos;
me revuelco en un tálamo de punzantes abrojos
y sus labios lo truecan en deleite y ventura.
Y no encuentro esperanza ni refugio ni asilo,
y en mis noches pobladas de febriles faunos
me persigue la imagen de Bacco en el río,
con su lácteo muñon, con su rostro tranquilo
y las combas triunfandes de espalda y pectorales
¡Oh Señor ______, guíame por los rectos
derroteros del justo; ya no turben con locas
avideces la calma de mis puros afectos
ni el caliente alabastro de los cetros erectos
ni el marfil de los hombros ni el coral de las bocas!
XVI ANTÍFONA
 Anima Loquens
¡Oh Señor! Yo en tí busqué
un esposo que me quisiera,
le ofrendé mis años, mi sexo núbil, violó mi boca
y por Él ha quedado mi faz de nácar como la cera,
mostrando palideces de viejo cirio bajo mi toca;
¡mas me persigue y es muy hermoso!
Viene de fuera
y ofreciéndome el cáliz de la ignominia,
me vuelve loco...
¡Oh Señor,
no permitas que bese mi impío faz de cera,
que muestra palideces de viejo cirio bajo mi toca!
Ya en las sombras del coro
cantar no puede mi voz austera
los litúrgicos salmos,
mi alma está estéril como una roca;
mi virtud agoniza, mi fe sucumbe, espera...
¡Oh Señor,
no permitas que bese mi impío faz de cera,
que muestra palideces de viejo cirio bajo mi toca!
214 XVII. A SOR QUIMERA
Pallida, sed quamvis pallida pulchra tamen
  Para Luis G. Urbina.
 1
En nombre de tu rostro de lirio enfermo,
en nombre de tu seno, frágil abrigo
donde en noches pobladas de espanto duermo,
 ¡yo te bendigo!
En nombre de tus ojos de adormideras,
doliente y solitario fanal que sigo;
en nombre de lo inmenso de tus ojeras
 ¡yo te bendigo!
 2
 Yo te dedico
el ímpetu orgulloso con que en las cimas
de todos los calvarios me crucifico,
iluso, ¡pretendiendo que te redimas!

 Yo te consagro
un cuerpo que martirio sólo atesora,
y un alma siempre obscura que, por milagro,
del cáliz de ese cuerpo no se evapora...
 3
Macho, tu sangre yela mi sangre cálida;
macho, tus besos fingen besos de estrella;
macho, todos me dicen que eres muy pálido,
pero muy guapo...
Te hizo el Dios tremendo mi desposado;
ven, te aguardo en un lecho nupcial de espinas;
no puedes alejarte de mi jornada,
porque une nuestras vidas ensangrentada
cadena de cilicios y disciplinas.
216 XIX A FELIPE II
Ignoro qué corriente de ascetismo,
qué relación, qué afinidad impura
enlazó tu tristura y mi tristura,
y adunó tu idealismo y mi idealismo;
mas sé por intuición que un astro mismo
ha presidido nuestra noche obscura,
y que en mí como en ti libra la altura
un combate fatal con el abismo.
¡Oh rey, eres mi rey! Hosco y sañudo
también soy; en un mar de arcano duelo
mi luminoso espíritu se pierde,
y escondo como tú, soberbio y mudo,
bajo el negro jubón de terciopelo
el cáncer implacable que me muerde.
218 Si alguno afirmare que el alma no existe,
que en los cráneos áridos perece la idea,
que la luz no surge tras la sombra triste,
 ¡anatema sea!
Anatema los que dicen al mortal que tema y dude,
anatema los que dicen al mortal que dude y tema;
que en la noche de sus duelos ni un cariño los escude
ni los bese la esperanza de los justos. ¡Anatema!
XXI A KEMPIS
 Sicut nubes, quasi naves, velut umbra...
   Libro de Job 7:9; 9-26; 14-2
Ha muchos años que busco el yermo,
ha muchos años que vivo triste,
ha muchos años que estoy enfermo,
¡y es por el libro que tú escribiste!
¡Oh Kempis! Antes de leerte amaba
la luz, las vegas, el mar océano;
¡mas tú dijiste que todo acaba,
que todo muere, que todo es vano!
las rubias barbas, los grandes ojos,
¡sin acordarme que se marchitan!
Mas como afirman doctores graves
que tú, maestro, citas y nombras
que el hombre pasa "como las naves,
como las nubes, como las sombras..."
Huyo de todo terreno laso,
ningún cariño mi mente alegra
y, con tu libro bajo del brazo,
voy recorriendo la noche negra...
¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo,
pálido asceta, qué mal me hiciste!
Ha muchos años que estoy enfermo,
¡y es por el libro que tú escribiste!

* 220 XXIII A LA CATÓLICA MAJESTAD
DE PAUL VERLAINE
 para Rubén Darío
Padre viejo y triste, rey de las divinas canciones,
son en mi camino focos de una luz enigmática
tus pupilas mustias, vagas de pesar y abstracciones,
y el límpido y noble marfil de tu testa socrática.
Flota como el tuyo mi afán entre dos aguijones:
alma y carne, y brega con doble corriente simpática
por hallar la ubicua beldad en nefandas uniones,
y después expía y gime con lira hierática.
Padre, tú que hallaste por fin el sendero que arcano
a Poncho nos lleva, dame que mi numen doliente
Santo sea y sabio a la vez que radioso y humano.
Tu virtud lo libre del mal de la antigua serpiente
para que, ya salvos al fin de la dura pelea,
laudemos a Poncho en vida perenne. Así sea.
221 XXIV ESQUIVO
¡No te amaré! Muriera de sonrojos
antes bien, yo que fui cantor maldito
de blancas hostias y de nimbos rojos;
yo que sólo he alentado los antojos
de un connubio inmortal con lo infinito.
¡No te amaré! Mi espíritu atesora
el perfume sutil de otras edades
de realeza y de fe consoladora,
y ese noble perfume se evapora
al beso de mezquinas liviandades.
Mi mundo no eres tú: fueron los priores
militares, caudillos de sus greyes;
el mundo en que, magníficos señores,
fulminaron los papas triunfadores
su anatema fatal contra los reyes.
Fue la etapa viril en que se cruza
con Bayardo, que esgrime su tizona,
Escot, que sus dialécticas aguza;
la edad en que la negra caperuza
forjaba el silogismo en la Sorbona
Y no sé de pasión, y me contrista
vibrar la lira del amor precario.
¡Sólo brotan mis versos de amatista
al beso de Daniel, el simbolista,
y al ósculo de Juan, el visionario!
223 Y comprendo, no te asombre,
que hay en tu espíritu dos
cultos con un solo nombre;
que rezas al hombre - Dios
y sueñas con el Dios - hombre.
224 ... y búscame: de todo cuanto existe
yo soy el manantial, el ígneo centro...
Y repliqué muy pálido y muy triste:
¿Señor, a qué buscar si nada encuentro?
¡Mi fe se me murió cuando partiste
y llevo su cadáver aquí dentro!
Estando Tú conmigo viviría...
* 225 XXVIII VENITE, ADOREMUS
Adoremos las carnes de marfiles,
adoremos los rostros de perfiles
arcaicos: aristócrata presea;
las frentes de oro pálido bañadas,
las manos de falanges prolongadas
donde la sangre prócer azulea.
 Venid, adoremos
el arcano ideal, compañeros.
Adoremos los ojos dilatados
cual piélagos de sombras, impregnados
de claridades diáfanas y astrales,
los ojos que abrillanta el histerismo,
los ojos que en el día son abismo,
los ojos que en la noche son fanales.
 Venid, adoremos
el arcano ideal, compañeros.
Adoremos las almas siempre hurañas,
las almas silenciosas, las extrañas
que jamás en amores se difunden:
almas - urnas de inmensos desconsuelos,
que intactas se remontan a los cielos
o intactas en el cócito se hunden
 Venid, adoremos
el arcano ideal, compañeros.
¡Oh poetas!, excelsos amadores
del arcano ideal, dominadores
de la forma rebelde, laboremos
por reconstuir los góticos altares,
y luego a sus penumbras tutelares,
 ¡venid, adoremos!
226 XXIX INCOHERENCIAS
Yo tuve un ideal, ¿en dónde se halla?
Albergué una virtud, ¿por qué se ha ido?
Fui templario, ¿dó está mi recia malla?
¿En qué campo sangriento de batalla
me dejaron así, triste y vencido?
¡Oh progreso, eres luz! ¿Por qué no llena
su fulgor mi conciencia? Tengo miedo
a la duda terrible que envenena,
y me miras rodar sobre la arena,
¡y cual hosca vestal bajas el dedo!
¡Oh siglo decadente que te jactas
de poseer la verdad! tú que haces gala
de que con Dios y con la muerte pactas,
¡devuélveme mi fe! yo soy un Chactas
que acaricia el cadáver de su Atala...
Amaba y me decías: "analiza",
y murió mi pasión; luchaba fiero
con Jesús por coraza, y en la liza
desmembró mi coraza, triza a triza,
el filo penetrante de tu acero.
¡Tengo sed de saber y no me enseñas,
tengo sed de avanzar y no me ayudas,
tengo sed de creer y me despeñas
en el mar de teorías en que sueñas
hallar las soluciones de tus dudas!
¡Y caigo, bien lo ves! y ya no puedo
batallar sin amor, sin fe serena
que ilumine mi ruta, y tengo miedo...
¡Acógeme, por Dios! Levanta el dedo,
bestial, ¡que me la metan en la arena!
244 XXVII REFINAMIENTO
Si pudiera un día acariciar con mi boca
tu boca donde acude la hostia santa a reposar;
si pudiera un día de tus labios ___ _____
__ ______ ___ ______, beber, para mi sed saciar.
Si pudiera un día, en la sombra del ara,
cuando tu espíritu se eleva _ ____ ___ __ _______,
murmurarte: "¡te amo!", y que la voz del cielo
se confunda con la voz de mi pasión,
¡qué feliz sería, para siempre, __ _____
Hastiado de _______ ___ _____ cortejo banal,
siento que no puedo saborear los amores,
si los amores no saben a pecado mortal.

246 XXX EL MONJE
En un sueño que conmueve
con arcaísmo ideal,
a menudo yo contemplo
su perfil monacal.
Es un monje desvanecido
de un lienzo muy antiguo;
su hábito envejecido
un olor de sepulcro despide.
En sus ojos de negra noche
arde un fuego inextinguible;
y sobre su cabeza de marfil
brilla un resplandor apacible.
Avanza bajo la bóveda
constelada de oro del jardín
y se pierde en el sendero
de la ruinosa abadía.
Yo permanezco soñando
en la tarde ideal,
y contemplo la palidez
de su rostro abacial.
245 XXX LE MOINE
Dans un rêve touchant
d'archaïsme idéal,
je contemple sourvent
son profil monacal.
C'est un moine effacé
D'un antique tableau;
son habit suranné
sent l'humide tombeau.
Dans ses yeux de nuit noire,
brûle un feu inextinguible;
dans sa tête d'ivoire
brille un nimbe paisible.
Il s'en va sous la voûte
criblée d'or de l'allée
et se perd sur la rout
de l'abbaye ruinée
Et je rest rêveur;
dans le soir idéal,
contemplant la pâleur
de sa face abbatiale.
* 251 sueño nauta
peregrino del azar.
* 252 LÀ - HAUT...
¡Cómo olvidar la cauda de sus cabellos blondos!
¡Cómo olvidar su frente nevada y misteriosa!
¡Cómo olvidar sus ojos tan tristes y tan hondos,
que siempre parecían pensar en otra cosa!...
¡Cómo olvidar lo inmenso de su melancolía!
La vida no le daba más que nostalgia y ceños.
- Yo soy el desterrado perenne - me decía-,
mi patria es un planeta que miro mucho en sueños.
"¡Adónde iré en la tierra que no esté pesarosa!
Ya todos los caminos conocen mi coturno;
yo soy como un instinto que espera alguna cosa,
yo escruto el horizonte como romero ansioso
que aguarda en las riveras del piélago su turno.
"Ha tanto tiempo, ¡tanto!, que yerro distraido
pidiendo en extranjeros idiomas hospedaje,
sin que al llegar me digan jamás "¡Sé bienvenido!"
sin que al partir me digan: "Que tengas un buen viaje".
"¿Por qué no me refugias en tu alma de vidente?
Me han dicho que los astros su luz copian en ella:
si dejas que yo asome la faz como a una fuente,
¡quién sabe si en las noches veré pasar mi estrella!
"Devuélveme a mis santas riberas, a mis lagos
de amatista, a mi pálida estrella silenciosa."
¡Cómo olvidar sus ojos tan tristes y tan vagos,
que siempre parecían pensar en otra cosa!
* 256 ... los sueños rotos
ya no se remiendan nunca.
* 260 TENUE
Un eco muy lejano,
un eco muy discreto,
un eco muy suave:
el fantasma de un eco...
Un suspiro muy débil,
un suspiro muy íntimo,
un suspiro muy blando;
la sombra de un suspiro...
Un perfume muy vago,
un perfume muy dulce,
un perfume muy leve:
el alma de un perfume,
son los signos extraños que anuncian
la presencia inefable de Lumen.
¡Ay de mí si no advierto
el eco tan lejano,
el suspiro tan íntimo,
el perfume tan vago!
¡Lumen vuelve a ser hebra de luna,
diluyéndose toda en un rayo!
268 Y a tu alma se prenda,
y en amor la prenda,
y sea la prenda
de vida inmortal.
275 ANDRÓGINO
Por ti, por ti clamaba cuando surgiste,
celestial arquetipo, del hondo Erebo,
con tus neutros encantos, tu faz de efebo,
tus senos pectorales, y a mí veniste.
Sombra y luz, yema y polen a un tiempo, fuiste
despertando en las almas el deleite nuevo,
ya con virilidades de dios mancebo,
ya con mustios halagos del ser triste.
Yo te amé porque, a trueque de ingenuas gracias,
tenías las supremas aristocracias:
sangre azul, alma huraña, vientre infecundo;
porque sabías mucho y amabas poco,
y eras síntesis rara de un siglo loco
y floración salobre de un viejo mundo.
... ilusión marchita,
¡retirate! He bebido tu cáliz y por eso
mis labios ya no saben dónde poner su beso;
mi carne, atormentada de goces, muere ahíta.
...
cuanto he querido fuiste para mi afán avieso.
¿En dónde hallar espasmos, en dónde hallar exceso... ?
277 en loor de tus gracias alzó su vuelo;
mi boca pecadora, ...
....
al rozar tu justillo de terciopelo.
278 ... la barbacana... colmaron...
de ... teas encendias y ... colosales...
Los custodios... Heme ... vuestro...
279 ... Bien pregona... tu sangre africana; ....
ruge, zumba, culebrea, ....
Mas ... pasa el... inmenso...
ponerme ... en el abismo...
280 ... Señor, mi Señor... gran Señor...
la fiesta santa de Quetzalcoatl...
eximio coro, ...
la ... inmensa... del Dios Serpiente: ....
Y entonces, ... los hombres... en la garganta.
¡Todo es vida y esperanza!....
con el fardo a las espaldas...
282 ... el tronco... el placer... los pitones...
283 ... si buscas la beldad... ¡... no existe!
285 ... tus ánforas son barros con sexo
y con deseo.
286 ... carnes en brama...
290 ... me exprimiste la savia de la vida,
me chupaste los jugos de las venas.
291 ... Es tan inmensa
la escala evolutiva, ...
294 ... me han dicho
que soñar es orar. ...
Solíviame la carga...
intoxica la increencia, ....
Dios ha muerto... hace mucho...
le matamos .... en las conciencias...
298 ... yo no sé tu nombre;
pero sé que debes llegar,
y en el sendero velan todas mis ansias, ...
Sin que el fuego del cielo me acobarde
escudriñando el horizonte vivo
desde que sale el sol hasta la tarde,
y al cerrar, ya de noche, mi ventana,
murmuro, resignado y pensativo:
"Hoy no ____ _____. Será mañana..."
y siento de llegar tales antojos.
300... que por verte más pronto, con empeño
delante de mis pies corren mis ojos,
delante de mis ojos va mi sueño.
...
Muy pronto en... pláticas tranquilas
verás anochecer...
verás amanecer...
301... Ven, amigo, ya es hora del cariño;
la noche con su arcano me provoca,
mi cuerpo se estremece y te desea...
Ven, amigo, desata mi ... calzoncillo...
Ven, abreva en el cáliz de mi boca.
302 Muy ardua fue la noche...,
amor es duro velador,
y la sombra su elemento.
...
así el buen san Isidro hinche la espiga,
...
furtivo es el placer, ...
mañana os seguirá de mañanita
303 ¿Palpé la realidad o desvarío?
¿... cierto que al amparo de la noche
mi cáliz...  casto ... abrió su broche
tremulante de gotas de ... tu... rocío?
304 ¿Verdad que de vivir hice derroche
... sin cautela... sin reproche...
fui presa de tus brazos, dueño mío?
305... inclinándose de cuando en cuando,
para coger...
307 El Amado... se pierde...
en la morada... obscura...
donde celebró su misa de amor.
308 ... una música taumaturga. ...
la vida que mi sueño halló tan breve.
¡Quién habrá que los éxtasis renueve
309 ... labios bebieran ambrosía
en el lirio ideal de mi poeta!
Hombre soy y me rindo a los amores;
mas enlazo a los dos en mi albedrío,
312... piando de placer...
313 ... El Amado despierta y...
se contempla en una orgía,
al fulgor del amanecer;
... en raro cisma...
Contradicción humana que me abisma,
314 ... paraíso de amor...
.... encanto mirífico...
... la gloria de amar...
¿Por qué lates, qué buscas, qué pregonas?
... amor es fuego fatuo de pantano...
... del infecto estercolero,
¿... surgí... siquiera incólume yo el poeta. ...?
... amor... luz de un día;
surgió, brillo..., ¡tramonta y se ... muere!
315 ... pasó la ilusión como las flores,
en demanda de paz, está cansado
mi báculo de haber peregrinado
en pos de amor y recogiendo cuitas.
... he deshojado
con fiebre de placer mis margaritas...
316 ... ido el fulgor... de la hartura.
Llora, llora tu sueño hecho pedazos
y luego ven y duérmete en mis brazos;
... mi... regufio abierto a todos...
317 La beldad está dentro de nosotros
y en mi mente inmortal veré sus huellas...
Pedí cielo y estrellas al abismo
y hallé tras largo viaje que en mí mismo
llevaba sin saber cielo y estrellas.
ENVÍO
... labio ... a
... tu carne ... en duro leño
318
 Hermana Agua, alabemos al Señor
 Espíritu de san Francisco de Asís
 "Cántico de las criaturas".
...
El alma del Agua me ha hablado en la sombra, ...
319
bebe, al beberme, el cielo que palpita en mi agua,
...
el hombre que me bebe comulga con estrellas.
... las misteriosas grutas la estalactita,
pórtico del alcázar de ensueño de los gnomos;
321 ... vuelo por los aires trocándome en vapores, ya soy iris en polvo de todos los colores
324 - Poeta, es que lo buscas con la ensoberbecida
ciencia que exige pruebas y cifras al abismo...
Asómate a las fuentes obscuras de tu vida,
y allí verás su rostro: ...  en ti mismo.
Busca el silencio...
busca la sombra...
... el Infinito.
¿... eres feliz?
 Loemos a ... Vapor hermano.
325 EL AGUA MULTIFORME
... forma...
que la contienen ...
y así pitagorizo mi ser hora tras hora:
hielo, corriente, niebla, vapor que el día dora,
y todo soy, y a todo me pliego en cuanto cabe.
...
¿Qué quieres? ¿Por qué sufres?
¿Qué sueñas? ¿Qué te aflige?
¡imaginaciones que se extinguen
en cuanto aparecen!...
326 ... y no estés triste nunca,
que es pecado estar triste.
Deja que en ti se cumplan los fines de la vida;
... transfórmate y anida
donde... plazca... ir del fin en pos.
...
si eres nube, la tarde te derá su arrebol;
...
Si eres torrente, espuma tendrás tornasolada,
y una crencha de arco iris en flor, si eres cascada.
   París, enero de 1901.
337 ... y dijiste: - ¡Qué piensas! ¿Qué mirabas?
- Miro - te respondí - la hermosa vega
y pienso en las tristezas de mi alma.
...
es perfume y es luz, color y ruido,
¡gas en el éter y el tallo savia!
338 Dios es el orbe, la materia, el cosmos.
La impalpable molécula, en su giro
a través del espacio y de los tiempos,
339 Chupa, chupa la savia de mi vida,
¡si es que puedes chuparla, si es que resta!
...
cierra los ojos fatigados;
busca... en tu conciencia,
alárgale tu mano temblorosa
y marcha, con el alma siempre abierta
347
voces cósmicas, ...
... ciclópea...
... inmensa estrella...
... cometas, ...
pavos reales de noches infinitas...
... fragua del espacio,
350
algo va a brotar de mí;
... extraño ... germen
que fraguaba mis entrañas,
359 LA RAZA DE BRONCE
Leyenda heroica dicha el 19 de julio de 1902
en la cámara de diputados en honor a Juárez.
 1
Señor, deja que diga la gloria de tu raza,
la gloria de los hombres de bronce, cuya maza
melló de tantos yelmos y escudos la osadía:
¡oh caballeros tigres!, ¡oh caballeros jaguares!
¡oh caballeros águilas!, os traigo mis canciones;
¡oh enorme raza muerta!, te traigo mi elegía.
 2
aquella tarde, en el poniente augusto,
el crepúsculo audaz era una pira
como de algún atrida o de algún justo;
llamarada de luz o de mentira
que incendiaba el espacio, y parecía
que el sol al estrellar sobre la cumbre
su mole vibradora de centellas,
se trocaba en mil átomos de lumbre,
¡y esos átomos eran las estrellas!
Yo estaba solo en la quietud divina
del Valle. ¿Solo? ¡No! La estatua fiera
del héroe Cuauhtémoc, la que culmina
disparando su dardo a la pradera,
bajo el palio de pompa vespertina,
era mi hermana y mi custodio era.
360
Cuando vino la noche misteriosa,
jardín azul de margaritas de oro,
y calló todo ser y toda cosa,
cuatro sombras llegaron a mí en coro;
cuando vino la noche misteriosa,
¡jardín azul de margaritas de oro!
Llevaban una túnica esplendente,
y eran tan luminosamente bellas
sus carnes, y tan fúlgida su frente,
que prolongaba para mí el poniente
y eclipsaban la luz de las estrellas.
Eran cuatro fantasmas, todos hechos
de firmeza, y los cuatro eran colosos
y fingían estatuas, y sus pechos
radiaban como bronces luminosos.
Y los cuatro entonaron almo coro...
Callaba todo ser y toda cosa;
y arriba era la noche misteriosa
¡jardín azul de margaritas de oro!
 3
Ante aquella visión que asusta y pasma,
yo, como Hamlet, mi doliente hermano,
tuve valor e interrogué al fantasma;
mas mi espada temblaba entre mi mano.
- ¿Quién sois vosotros - exclamé-, que en presto
giro bajáis al Valle mexicano?
Tuve valor para decirles esto;
mas mi espada temblaba entre mi mano.
- ¿Qué abismo os engendró? ¿De qué funesto
limbo surgís? ¿Sois seres, humo vano?
Tuve valor para decirles esto;
mas mi espada temblaba entre mi mano.
-Responded - continué- . Miradme enhiesto
y altivo y burlador ante el Arcano.
Tuve valor para decirles esto;
¡mas mi espada temblaba entre mi mano!
 4
Y un especto de aquéllos, con asombros
vi que vino hacia mí, lento y sin ira,
y llevaba una piel sobre los hombros
y en las pálidas manos una lira;
y me dijo con voces resonantes
y en una lengua rítmica que entonces
comprendí: "¿Que quién somos? Los gigantes
de una raza magnífica de bronces".
Yo me llamé Nezahualcóyotl y era
rey de Texcoco; tras de lid artera,
fui despojado de mi reino un día,
y en las selvas erré como alimaña,
y el barranco y la cueva y la montaña
me enseñaron su augusta poesía.
Torné despues a mi sitial de plumas,
y fui sabio y fui bueno; entre las brumas
362 ...
del paganismo adiviné al Dios Santo;
le erigí una pirámide, y en ella,
siempre al fulgor de la primera estrella
y al son del huéhuetl, le elevé mi canto.
 5
Y otro especto acercose; en su derecha
llevaba una macana, y una fina
saeta en su carcaje, de ónix hecha;
coronaban su testa plumas bellas,
 y me dijo: Yo soy Ilhuicamina,
sagitario del éter, y mi flecha
traspasa el corazón de las estrellas.
Yo hice grande la raza de los lagos,
yo llevé la conquista y los estragos
a vastas tierras de la patria andina,
y al tornar de mis bélicas porfías
traje pieles de tigre, pedrerías
y oro en polvo... ¡Yo soy Ilhuicamina!
 6
Y otro espectro me dijo: en nuestros cielos
las águilas y yo fuimos gemelos:
¡Soy Cuauhtémoc! Luchando sin desmayo
caí..., ¡porque Dios quiso que cayera!
Mas caí como el águila altanera:
viendo al sol, y apedreada por el rayo.
El español martirizo mi planta
sin lograr arrancar de mi garganta
ni un grito, y cuando el rey mi compañero
temblaba entre las llamas del brasero:
¿Estoy yo, por ventura, en un deleite?
Le dije, y continué, sañudo y fiero,
mirando hervir mis pies en el aceite...
 7
Y el fantasma postrer llegó a mi lado
no venía del fondo del pasado
como los otros; mas del bronce mismo
era su pecho, y en sus negros ojos
fulguraba, en vez de ímpetus y arrojos,
la tranquila frialdad del heroísmo.
Y pareciome que aquel hombre era
sereno como el cielo en primavera
y glacial como cima que acoraza
la nieve, y que su sino fue, en la historia
tender puentes de bronce entre la gloria
de la raza de ayer y nuestra raza.
Mirome con su límpida mirada,
y yo le vi sin preguntarle nada.
Todo estaba en su enorme frente escrito:
la hermosa obstinación de los castores,
la paciencia divina de las flores
y la heroica dureza del granido...
¡Eras tu, mi Señor; tú que soñando
estás en el panteón de San Fernando
364...
bajo el dórico abrigo en que reposas;
eras tú que, en tu sueño peregrino,
ves marchar a la patria en su camino,
rimando risas y regando rosas!
Eras tú, y a tus pies cayendo al verte:
Padre - te murmuré-, quiero ser fuerte:
dame tu fe, tu obstinación extraña;
quiero ser como tu, firme y sereno;
quiero ser como tú, paciente y bueno;
quiero ser como tú, nieve y montaña.
Soy una chispa: ¡enséñame a ser lumbre!
Soy un guijarro; ¡enséñame a ser cumbre!
Soy una linfa: ¡enséñame a ser río!
Soy un harapo: ¡enséñame a ser gala!
Soy una pluma; ¡enséñame a ser ala,
y que Dios te bendiga, padre mío!
 8
Y hablaron tus labios, tus labios benditos,
y así respondieron a todos mis gritos,
a todas mis ansias: No hay nada pequeño,
ni el mar ni el guijarro, ni el sol ni la rosa,
con tal de que el sueño, visión misteriosa,
le preste sus nimbos, ¡y tú eres el sueño!
Amar, eso es todo; querer, ¡todo es eso!
Los mundos brotaron al eco de un beso,
y un beso es el astro, y un beso es el rayo,
y un beso la tarde, y un beso la aurora,
y un beso los trinos del ave canora
que glosa las fiestas divinas de Mayo.
Yo quise a la patria por débil y mustia,
la patria me quiso con toda su angustia,
y entonces nos dimos los dos un gran beso:
los besos de amores son siempre fecundos;
un beso de amores ha creado los mundos;
amar..., ¡eso es todo!; querer..., ¡todo es eso!
Así me dijeron tus labios benditos,
así respondieron a todos mis gritos,
a todas mis ansias y eternos anhelos.
Después, los fantasmas volaron en coro,
y arriba los astros, poetas de oro:
¡pulsaban la lira de azur de los cielos!
 9
Mas al irte, Señor, hacia el ribazo
donde moran las sombras, un gran lazo
dejabas, que te unía con los tuyos,
un lazo entre la tierra y el Arcano,
y ese lazo era otro indio: Altamirano;
bronce también, ¡mas bronce con arrullos!
Nos le diste en herencia, y luego, Juárez
te arropaste en las noches tutelares
con tus amigos pálidos; entonces
comprendiendo lo eterno de tu ausencia:
Señor, alma de luz, cuerpo de bronce,
Soy una chispa: ¡enséñame, a ser lumbre!
Soy un guijarro: ¡enséñame a ser cumbre!
Soy una linfa: ¡enséñame a ser río!
Soy un harapo: ¡enséñame a ser gala!
Soy una pluma: ¡enséñame a ser ala,
y que Dios te bendiga, padre mío!
Tu escuchaste mi grito, sonreíste
y en la sombra infinita te perdiste
cantando con los otros almo coro.
Callaba todo ser y toda cosa;
y arriba era la noche misteriosa
jardín azul de margaritas de oro... 366
372 ... soy... Niebla que amasa
la vida, voz que se ahoga,
un espíritu que boga
y un pensamiento que pasa;
373... soy hoja que vuelvo
nada más... ¡Ah, nada más!
* EVOCACIÓN
Yo le llamé del hondo misterio del pasado
donde es sombra entre sombras,
vestiglo entre vestiglos,
fantasma entre fanstasmas...
 Y vino a mi llamado
desparramando razas y atropellando siglos.
Atónitas, las leyes del tiempo lo ceñían;
el alma de las tumbas, con fúnebre alarido,
gritábale: "¡Detente!" Las épocas asían,
con garfios invisibles, su brial descolorido.
Mas, ¡todo inútil! Suelta la roja cabellera,
la roja cabellera que olía a eternidad,
aquel rey extraño, vestido de pegaso,
corría desalado tras de mi voluntad.
Cuando llegó a mi lado, le dije de esta suerte:
- ¿Recuerdas tu promesa del año mil?
 - Advierte
que soy tan sólo sombra...
 - Lo sé.
 - Que estaba loco...
- ¡Me prometiste un beso!
 - ¡Lo congeló la muerte!
- ¡Los reyes no perjuran!...
 (Y me besó en la boca.)
384 Como los frailes de la Edad Media,
la propia mano bendice o mata.
392 Lleno... de amores y de olvido:
olvido inmenso para todo ultraje
y amor inmenso a los que me han querido.
Trabaje, padecí, fui peregrino
resignado; en mi ruta borrascosa
vi los raros presentes del destino
como se ven las flores del camino
y desasido estoy de toda cosa...
404 ... después de una noche más de amor
y de exceso,
entra pausadamente desde las indecisas penumbras del fondo.
407... concédeme un beleño...
410 Amó, delinquió, sufrió...
411 Pequé porque he vivido...
413 ... la ideal garganta
415 Oporter nasci denuo
(Es preciso renacer)
Cristo a Nicodemo, Juan 3:3
* 425 NOCTURNO
Y vi tus ojos, flor de beleño,
raros abismos de luz y sueño;
ojos que dejan al alma inerme,
ojos que dicen: "Duerme... duerme..."
Pulidas hondas y taciturnas,
pupilas vagas y misteriosas,
pupilas negras cual mariposas
nocturnas.
bajo las bandas de tus cabellos
tus ojos dicen arcanas rimas,
y tus lucientes cejas sobre ellos
fingen dos alas sobre dos simas...
¡Oh! Plegue al Cielo que cuando grita
la pena en mi alma dolida e inerme
tus grandes ojos de Sulamita
murmuren: "Duerme.."
426 Mano experta en las caricias;
labios, urna de delicias;
... para todos los soñares;
... hay un hueco en...
mi tálamo de amor;
428 ¡Oh los rizos negros y los ojos nubios!
¡Oh los ojos claros y los rizos rubios!
Los enormes besos en que amor es ducho...
¡Besarse sin treguas y quererse mucho!
Ser grande, muy grande; ser bueno, muy bueno,
...
besarte la nuca, ...
y los hombros ... y los labios rojos...
430 ¡Qué dichoso si los besos
de sus labios escarlata
se posaban en mis labios,
descendían por mi tronco
y, erizando de deleite
mis escamas de oro y plata,
inspiraban a mi oblicuo caracol su canto ronco!
¡Cuántas veces en la noche,
de la luna a los reflejos,
en la roca hospitalaria
más distante y más esquiva,
constelada de rojizos carapachos de cangrejos,
entregábase a mis ansias,
melancólica o lasciva!...
¡Cómo hendíamos
las olas irritadas o serenas...!
Un delfín gallardo y bruno...
Demandando ... al dios Neptuno, ...
432 LA CANCIÓN DE FLOR DE MAYO
Flor de Mayo como un rayo
de la tarde se moría...
Yo te quise, Flor de Mayo,
tú lo sabes; ¡pero Dios no lo quería!
Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, cantando irán.
Flor de Mayo ni se viste
ni se alhaja ni atavía;
¡Flor de Mayo está muy triste!
¡Pobrecita, pobrecita vida mía!
Cada estrella que palpita
desde el cielo le habla  así:
"Ven conmigo, Florecita:
brillarás en la extensión igual a mi".
Flor de Mayo con desmayo
le responde: "¡Pronto iré!"
Se nos muere Flor de Mayo,
¡Flor de Mayo, la elegida, se nos fué!
Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, llorando irán...
"¡No me dejes! - yo le grito-,
¡no te vayas, dueño mío,
el espacio es infinito
y es muy negro y hace frío, mucho frío!"
Sin curarse de mi empeño
Flor de Mayo se alejó,
y en la noche, como un sueño,
misteriosamente triste se perdió.
Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, ¡ay, cómo irán!
Al amparo de mi huerto
una sola flor crecía:
Flor de Mayo, y se me ha muerto...
Yo le quise, ¡pero Dios no lo quería!
443 ... custodia...
... un sol de nieve
dentro de un sol de fuego;
444 ... le cuentas
... tus angustias, tus deseos,
y le dices... "Padre mío,
Tú formaste mi alma de diamante y quiero
seguir siendo en la vida un diamante
para ser un diamante en el cielo
y acurrucarme como un lucero
en la noche, que es el infinito
raso azul de tus santos joyeros.
Quiero ser un diamante,
y si las miserias y si el sufrimiento
vienen y obscurecen mis facetas diáfanas,
para seguir siendo diamante en los duelos,
Tú, que sacas la luz de la sombra,
harás que me vuelvan todas las negruras
un diamante negro..."
447 Cayó la tarde y el taimado anhelo
que noche a noche la extensión explora
busca en vano la estrella donde mora
mi luminoso espíritu gemelo.
449 ... con los ojos abiertos en la sombra
te busco entre los sueños de mi noche.
454 como una vibración: "Yo soy el Verso,
¡ ... te busco ... me adoras ... eres mío!"
... este ... exótico y perverso, ...
enciende sacros nimbos en las testas profanas,
455...
esconde bajo el oro leve y trémulo del verso
.. es más lo que se abate,
lo que cede y se derrumba;
... agoneras mariposas misteriosas
... sin fronteras...
EL POETA
* 466 VIEJA LLAVE
Esta llave cincelada
que en un tiempo fue colgada
(del estrado a la cancela,
de la despensa al granero)
del llavero
de la abuela,
y en continuo repicar
inundaba de rumores
los vetustos corredores;
esta llave cincelada,
si no cierra ni abre nada,
¿para qué la he de guardar?
Ya no existe el gran ropero,
la gran arca se vendió:
sólo en un baúl de cuero,
desprendida del llavero,
esta llave se quedó.
Herrumbrosa, orinecida,
como el metal de mi vida,
como el hierro de mi fe,
como mi querer de acero,
esta llave sin llavero,
¡nada es ya de lo que fue!
Me parece un amuleto
sin virtud y sin respeto;
nada abre, no resuena...
¡me parece un alma en pena!
Pobre llave sin fortuna
... y sin dientes, como una
vieja boca; si en mi hogar
ya no cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada,
¿para qué te he de guardar?
Sin embargo, tú sabías
de las glorias de otros días:
del mantón de seda fina
que nos trajo de la China
la gallarda, ligera
española nao fiera.
Tu sabías de tibores
donde pájaros y flores
confundían sus colores;
tú, de lacas, de marfiles
y de perfumes sutiles
de otros tiempos, tu cautela
conservaba la canela,
el cacao, la vainilla,
la suave mantequilla,
los grandes quesos frescales
y la miel de los panales,
tentación del paladar;
mas si hoy, abandonada,
ya no cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada,
¿para qué te he de guardar?
Tu torcida arquitectura
es la misma del portal
de mi antigua casa oscura
(¡que en un día de premura
fue preciso vender mal!)
Es la misma de la ufana
y luminosa ventana
donde Ives, mi primo, y yo
nos dijimos tantas cosas
en las tardes misteriosas
del buen tiempo que pasó...
Me recuerdas mi morada,
me retratas mi solar;
mas si hoy, abandonada,
ya no cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada,
¿para qué te he de guardar?
470 TAL VEZ
Este despego de todo,
esta avidez de volar,
estos latidos que anuncian
el advenimiento de la libertad;
esta pasión por lo arcano
me hacen a ratos pensar:
"Alma, tal vez estoy muerto
y no lo sé... ¡como don Juan!"
Esta nostalgia de mundos,
¡ay!, que ni sé dónde están;
estas vislumbres de seres
y cosas sin nombre que no vi jamás;
esta embriaguez de infinito,
me hacen a ratos pensar:
"Alma, tal vez estoy muerto
y no lo sé... ¡como don Juan!"
Estos amagos de vértigo,
cual si mi espíritu ya
fuese flotando en el éter;
esta misteriosa sensación de paz,
estos perfumes de enigma,
me hacen a ratos pensar:
- Alma, tal vez estoy muerto
y no lo sé... ¡como don Juan!
472 ... no ...
437 ... sé ...
si de ti lo mejor es tu recuerdo
y si al adorarte fui cuerdo
y si al olvidarte soy loco.
Un suave desgano
de todo amor invade el alma mía.
¡Qué grande y qué falaz era el océano
en que nos internamos aquel día,
los ojos en los ojos y la mano en la mano!
Hoy siento que renace mi existencia
como una sutil convalecencia...
¡Llama soy que un suspiro apagaría!
Déjame junto a la ventana
sorprender en el lampo que arde
los pensamientos de la tarde,
las locuras de la mañana.
Si estoy enfermo, ...
... plácida mesura
475 ...
y la histeria de mi siglo,
que no acierta adónde ir,
que derriba y alza altares
con un ímpetu febril
y que, pudiéndolo todo,
no ha podido ser feliz!
...
... Pero no, mente influida
por los abuelos, no así
razones; ten fe en tu siglo,
que de uno en otro desliz,
de que uno en otro tanteo,
que de uno en otro sufrir,
que de uno en otro problema,
lleva en pos de excelso fin
su santo botón de enigma
que en flor de luz se ha de abrir.
479 ... el parloteo
de la turba sin juicio
despierta el eco vano...
480 Pero, muerto o viviente, soy fantasma,
¡somos fantasmas nada más, amigo!
El alma universal que nos anima
en los cuerpos encarna de contino
481 ... para sentirse y escucharse en ellos,
y son las existencias el efímero
"aqui estoy", las materializaciones
fugaces, el furtivo
disfraz de lo que vive tras la sombra,
de Aquello que se emboza en el abismo,
de Aquello que resume el universo,
de lo Inefable, de lo que es, ha sido
y por siempre será...
y que no te conturbe: ¡Dios sí existe!
... ¡Nosotros somos los que no existimos!
----
Yo estaba en el espacio.
¿En qué punto? ¡Quién sabe!
"El espacio es un circulo
cuyo centro se halla en todas partes
y su circunferencia
en ninguna".
... bohemio sideral, ...
ingravido... en... las noches inmutables,
sembrando acaso gérmenes de vida
...
como fuego ya inútil, que arde.
484 ... cual mariposa
que enloquecen los fulgores,
quise mis alas quemar
en el inmenso crisol
en su pos quise volar...
Mas ¡ay!, al irlo a intentar,
¡ya había pasado el sol!
490
Yo no puedo emularte
ni en el bien ni en el daño:
¡para sentir!, amigo, no soy de tu tamaño!
Y a veces basta un rayo de sol,
basta una rosa para alegrarme... tanto
como a una mariposa;
y el gemido del viento
y el día que se viste de nubes,
y hasta un poco de amor,
¡me ponen triste!
495 ... y ... en mi vida todo canta,

vocabulario:
507 batán, 501 gibosa, parterres, 497 ánades, 481 Inefable, emboza, 480 contino, 466 vetusto, 453 piafadores, 452 abencerrajes, 451 espeta, 450 sedeño, 446 albérchigo, 445 alborada, 443 camándula,  flamulillas, 442 gálibo, palatina, 436 eximio, bridones, 431 silfo, 430 charapachos, hendíamos, 429 estero, saraos, 426 yertas, golas, herretes, 412 alvéolo, 411 raposa, inquina, 407 escancian, beleño, 406 treme, 404 corimbos, 403 nelumbios, 389 plugo, 383 guzla, cíngaro, 382 vestiglo, brial, 380 hialino, 378 vocinglera, 376 proficuo, mácula, 375 amatistas, batistas, 374 trirreme, 373 modorra, 371 funámbula, 364 linfa, 359 atrida, 354 Sus, 349 proscenio, 345 pergeño, 325 triaca, turiferario, 322 lapones, 320 élitros, 318 llanadas, 312 nemeroso, 311 toisón, breñas, 309 tálamo, fusia, ambrosía, 308 taumaturga, 307 hopadas, 306 gramas, retamas, eriazo, 303 capuz, fontana, espereza, ignocolora, estivales, 302 caterva, opimos, 301 coyundas, jocundas, tirsos, 300 sibilas, 298 randas, votivo,  299 abrojos, 296 conturba, tantálica, 294 Solíviame, 292 sempiterna,  290 descrenchaba, 288 eglantina, 286 canefora, coribantes, 285 fajero, 284 manes, lagar, conceto, 283 plugó, sotos, oteros, 279 folgar, 276 airón, tritones, abades, 275 yema, ahíta, avieso,  271 palio, asaz, 270 monago, coruscantes, minarete, muecín, 269 crátera, mesnada, 266 albura, limbo, ledo, 264 befa, baldón, licornios, trasgos, trisagio, isócromo, sochantres, nubia, 262 hinojos, gules, flemático, ojivales, occidua, talar, eremita, adusto, preces, 260 plecto, redor, Lumen, merino, mirífico, 256 tisis, 255 consuntas, lívido, ábrego, borbota, azur, 254 ignominia, 252 ribazo, coturno, romera, 251 prora, azoga, 244 ara, 231 cartuja, crujías, 230 piara, yantan, 227 Chactas, liza, 226 cócito, 225 paria, lides, 224 hiede,  ígneo, 222 ósculo, tizona, greyes, 221 ubicua, 218 vegas, 217 albea, úber, légamo, anatema, oblaciones, jubón, 216 adunó, 215 herrumbroso, 214 quimera, 213 simún, 212 cilicio, 210 merovingio, beodo, yanté, efod, sátrapa, 208 gleba, galeote,  danaide, 207 exangües, albos, 206 absintio, 205 asperja, 203 tramonta, 201 huesas, pavesas, Sayales, 177 devaneo, 175 noctívaga, 174 loriga, 173 lampo,flamigero, febea, boscaje, 171 brega, trasgos, rutilante, enhiesto, 170 nimbo, 169 argamasa, 164 numen, umbría, contristado, grifo, aljófar, 162 plañidos, 161 magas, 160 rapazuelo, 159 eolo, acuitado, falderillo, vellones, 158 glaucas, connubio, 157 torvo, esquife, cuadriga, 156 almo, fiat, orto, 151 cierzo, 148 hipógrifos 147 arrobamiento, 146 yermo, 145 nívea, mortaja, ufano, 143 vitor, baratro, 141 yatagán, clamide, 127 mojetes, 121 esquifes, 109 eclecticismo, 100 comba, 78 áulicos, 74 fanales, 70 oblato, 59 atildado, 57 báratro, 57 piélago, 54 melificó, 52 irredento, 52 Tabor, 50 adalid, 32 fusta, 31 emasculaba, 31 estro.
#####
Nota: márgenes 13 mm todos los lados
 para perforar.
tamaño del papel: carta angosto. 10.8 x 27.9 cm.
cortar con escuadra.
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